nada

dandole la espalda al mar, la mirada perdida va al este

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MOVIMIENTO

Pareciera ser que el movimiento es lo único que existe. Todo se encuentra inmerso dentro de un vaivén, un ir y venir, un latir, un tic toc, una rítmica, una energía.

Nuestros cuerpos sumergidos en esta atmosfera, habitan aquel espacio, se mueven y recolectan.

Así, no existen días sin movimiento,  juntos fluimos, vamos y volvemos, vamos y volvemos, efervescentes como el mar.

Asi, una única danza nos une, entorno y cuerpo parecen perder sus limites, fusionandose en un experimento de sensaciones temporales que nos extienden hacia fronteras inagotables.

 

Pueblo en mito (I)

El pueblo estaba (está) en ruinas. (Aclaración: Lo que bajo ninguna circunstancia signifique que está arruinado).

Nadie tenía trabajo hace veinte años, las escuelas estaban despobladas, se habian perdido las esperanzas en la juventud, enseñarles ya no tenia sentido. El analfabetismo era la solución a la desesperanza. ”Mientras menos sepamos, más tranquilos viviremos”, era el lema que los pocos pobladores que quedaban, llevaban impregnados en los huesos.

Las casas que se habían construido espontaneamente se perdian entre la maleza del cerro y la baja montaña. Pocas de ellas quedaban habitadas, pero en todas se escuchaba el crujir del mar. Mucha gente se había ido del pueblo en búsqueda de dinero, pero sabiendo que al lugar que iban no encontrarían horizonte alguno.

Los que quedaban, aseguraban que al pueblo lo habían maldecido y embrujado, no se explicaban de otra manera que hasta los peces se escaparán de ahí. Los habitantes que quedaban, lo hacían para no olvidar los inagotables recobecos, los miles de laberintos… todos ellos llegaban al mar, de alguna u otra manera el pueblo entero se conectaba a él.

Algunos contaban, con cigarro en mano, que está conexión al mar se debía a que bajo él existía una criatura de extraordinaria belleza y mágicos poderes . Decían que los movimientos, casi danzisticos, que ella hacia bajo el mar provocan el oleaje intenso y efercente del mar. Nadie había podido fotografiarla aún, pero muchos se jactaban de haberla visto. La describian con una singular dulzura hipnotica.

Era tal el misterio y lo excitante e inquietante que era poder resolverlo, que entre los más curiosos construyeron túneles dirigidos hacía el mar en búsqueda de esta inigualable criatura. Construcción que demoró 50 años y en la que trabajaron 3 generaciones de 6 familias

Estos tuneles, construidos bajo el mar, se encontraban bajo la oscuridad total.  No recomendaban bajar solos, quien lo hacía volvía con graves síntomas de demencia, por lo que hacían cuadrillas exploratorias preparadas para soportar hambre, cansancio, la vida sin luz, el insesante frio bajo el mar y el enloquecedor ruido del gas.

tempo

Duelen trágicamente los pies

he estado la mayor parte del día de pie,
es que en este cubi
             culo
no hallo como estar.
La luz desaparece
y
siento como el día va callendo
len
ta
a
ment
e